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Por: Franklin Cárdenas Lasteros
Como descifrar el mecanismo que dispara a la gente a salir a las calles una tarde de domingo. Como explicar a los niño asombrados que se esta despidiendo a un gran amigo de la canción criolla, “que no morirá nunca, pero que se seguirá dejando de oír bastante”. Como decirles a los jóvenes que a pesar de tanto billete ni el mimo dady yanqui podría merecer tanto respaldo en la hora ultima como ha sido manifiesto con Arturo.
Tal vez cada frase bien puesta, de las tantas frases justas y bien sincretizadas, expresadas por el Presidente anunciando minutos antes de la imposición de la Orden del Sol en su grado de Gran Cruz.
Nos enteramos entonces que esta orden fuera concebida por el mismísimo General José de San Martín, o tal fuera Simón Bolívar en una tarde lúcida de patriotismo por venir. Lo cierto es que las mas de 6 mil personas asistentes a esta ceremonia recibimos una adoctrinada clase de porque Arturo Zambo Cavero ha pasado a ser un grande entre los grandes de nuestro generoso Perú.
Su canto siempre bien puesto para levantarnos la moral a pesar que Burga y compañía hayan sido tan eficientes en todo lo contrario. A pesar que las predicas de tanto caminante frustrado que suma a las suyas las frustraciones de sus mentores más alucinados de desesperanza grosera. Porque hasta para ser depres hay que tener su estilo como Cesar en su época. Hoy nada más apreciamos cantos depres que son más producto de la flojera de hacer que por alguna razón valedera. En tiempos en que millares de provincianos dan la hora con cada anuncio de éxito a pesar de adversas condiciones, A pesar de zarandeos a la formalidad a manos de sus propios mediocres empresarios llamados a respetar reglas mínimas de juego comercial. En este contexto nos apareció por largos 60 años una figura morena que se abre paso desde los afanes melódicos en una pela en honor de otro grande como Felipe Pinglo Alva.
Bien ha sido calificado como el embajador de la buena ventura nacional. Arturo siempre prodigó buena vibra, porque su carácter no sabia de otro sentir que el de la fuerza “Pa lante”; y “dale a la cuestión, que ya te llega lo que andas buscando.”
Zambo Cavero con P de patria. Con E del Ejemplo, R de rifle y U de la unión; unidad que siempre demandó para que los peruanos podamos tener más satisfacciones cotidianas, aun desde el seno mismo de las familias. Por eso se esmeró en que la suya, sepa reservarse de toda amenaza y acabe elogiado como buen criollo bardo; pero también como buen padre.
Más de 6 mil personas merodeaban Palacio para compartir con la presidencia este homenaje muy merecido que el mismo Rubén Blades poco antes de partir promoviera:..
“Don Arturo Cavero merece irse como los grandes de Sudamérica”. Muchos otros conocedores han afirmado tardíamente pues para variar; que su voz era en si una marca especial. Claro pues, destacó entre las voces de hoy, destaco por su vibrato y timbres agudos, pero más allá de su gran talento o don divino destacó por el alma que tenia dentro. Citó también el mandatario a San Pablo, quien describiera la trascendencia de un don siempre que éste tuviera un plan que lo justifique. Don Arturo se lo entrego a todo un pueblo sediento de esperanzas.
Nunca el cantar de Cavero fue vació. Darán fe de ello, los cientos de colegas de noche en peña alegre y jaranera. Su compadre Oscar Avilés murmuraba quieto que nadie podría tomar su lugar. Lo nacido para irreemplazable se va y punto. Solo deja el lugar vació; pero con al inmensidad de almas que lo habrán de seguir conociendo mas allá de toda medida de tiempo. Como bien lo vaticinara el primer mandatario cuando afirmara:
“será siempre recordado por los jóvenes, los niños y mas allá, aun por los no nacidos que habrán de saber de él por su voz inconfundible”…
Hasta luego compañero y amigo, fraterno para el artista menos favorecido por la esquiva y negligente fama, fraterno para el que dejaba caer una gota de su alma herida y terminaba cantando y echando a patadas su tristeza en cada noche celebrona donde le demandase estar. Los peruanos te debemos aun esa construcción de peruanidad que tú nos anunciaste como profeta fraterno y señorial.
PYSN Opinión
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