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El penoso caso de la Contadora María Paola Vargas, una joven que dio gran parte de su vida en esforzarse en ser alguien, para su propia superación, la de su familia y de su país, debe castigarse duramente. Asesinada por desadaptados que ven en el robo y la matonería una celebrada costumbres de barrio y aunque esto suene descabellado la ratería y el asalto entre estas barras y pandillas es una especie de usanza posera, en donde tiene más reconocimiento el más violento entre ellos y de esto son también culpables los medios de comunicación que propalan programas que forman en la juventud modelos de conductas, como la “Gran Sangre” con personajes que buscan resolver los problemas sociales como si fueran problemas policíacos a punta de balazos, serie televisiva donde los héroes son tres pandilleros que hacen su propia justicia con armas de fuego, o la otra serie que también se propalaba muy similar, hace algún tiempo “Misterio” un barrista bravo que en la vida real robaba, se drogaba, y se pelaba brutalmente contra otros y que se mató jugando la ruleta Rusa, y que en esa serie lo inmortalizaron, lo encumbraron, como un referente a quienes miles de adolescentes hinchas que están formando su personalidad hoy quieren emular, imitar, seguir, y ser aplaudidos como él, ese es el ejemplo que beben los jóvenes, ser alguien a quien se les de reconocimiento y se le haga hasta una serie. Cuantos miles de “Misterios” ha creado esa producción, cuantas comportamientos negativos y violentos han reforzado programas como esos, alguien debe responder por usar la televisión que tiene una potente carga de influencia psicológica de manera dañina.
Mientras tanto una vida de provecho se perdió. Sus familiares y amigos realizaron una vigilia en el frontis de Palacio de Justicia por María Paola Vargas, que vivió y estudio con gran dedicación y que dio en sus escasos 26 años felicidad y satisfacción a sus padres, una inocente muerta en manos de salvajes delincuentes en muchos de los casos apresados con anterioridad por nuestra policía pero apañados por un poder judicial que deja libres a secuestradores, violadores y asesinos, si no, repasemos quienes son los que comenten secuestros y violaciones, quienes ya han estado dentro de un penal por los mismos delitos y que están libres en la mayoría de los casos por comparecencia para seguir delinquiendo. Cuantos barristas y pandilleros que han cometido un crimen y delito están libres en nuestra ciudad.
La sociedad tiene que defenderse con mecanismos democráticos pero severos contra los barristas ladrones y asesinos.
PYSN Editorial
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