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Por: Pedro Gálvez Dextre
Se cumplieron 20 años de la caída del muro de Berlín que dividió físicamente al Pueblo Germano, la Alemania Occidental y la Alemania Oriental, una nación que estuvo partida en dos después de la segunda guerra mundial y que su integración aun sigue en proceso.
Al final de la segunda Guerra Mundial, los ganadores Estados Unidos, Inglaterra y la Unión Soviética decidieron dividir el control de Alemania. La razón era que el régimen fascista Nazi no se vuelva ha instaurar en el país. El plan era controlarlos sólo por un tiempo para luego dejarlos libres. Sin embargo surgieron posiciones encontradas sobre cual seria la política de ocupación de este país, sobre todo con las grandes diferencias ideológicas de los países ocupantes en sus pensamientos políticos.
En un inicio de dicha ocupación los ciudadanos de Berlín podían desplazarse libremente por el territorio alemán, pero, políticamente realmente habían quedado divididos, ya que dichos territorios que eran ocupados y controlados tenia la imposición de un determinado sistema político totalmente opuesto al otro. La población alemana que vivía en el Este de la ciudad tenia que seguir el régimen comunista que le imponía la Unión Soviética, y así también el lado Oeste de Alemania que tenia el modelo capitalista controlado por los EEUU. Estas posiciones encontradas dieron pie a que la Unión Soviética ante la deserción de la población productiva de Berlín del Este al Oeste decidiera cerrar en 1960 la frontera del centro de Berlín y Construir un muro separando a está ciudad por casi 30 años.
La caída del muro de Berlín significó la caída del régimen Comunista y totalitarista de Moscú, el mundo estaba hasta 1989 dividido en dos bloques el Capitalista y el Comunista. El Pacto de Varsovia que era un acuerdo de colaboración militar comunista contra la OTAN, significó un gasto de manutención onerosa al “Bloque Rojo” que no pudo resistir la falta de presupuesto para manejar al gigantesco ejército desplazado en los países y regiones distantes de la influencia de Moscú. Pero también estaba la guerra fría, ejercida por ambos lados, un proceso de espionaje, sabotaje y conspiraciones marcaban esa época como una relación tirante en cada momento. Los dos bloques se llenaban de arsenales Nucleares, las tenciones nunca faltaron y las crisis que se dieron en ese periodo muchas veces pudieron terminar en una hecatombe mundial, de haberse producido la tercera guerra mundial.
Algo que mello también al régimen Comunista y que fue socavándolo por dentro fue el deterioro de las aspiraciones personales y las subjetividades del ser humano, como sus anhelos, deseos y sueños, en un gobierno totalitario estas quedaron abolidas por la fuerza, como también el derecho individual dando prioridad a un llamado derecho de las masas que en el fondo no era más que una palabreja demagoga, pues las cúpulas de Moscú gozaban de privilegios que les entregaba el poder totalitarista, así como el egocentrismo de Rusia sobre las otras naciones del bloque que quedaban marginadas de los privilegios moscovitas.
El infranqueable muro de Berlín se convirtió entonces en un símbolo de opresión y de encadenamiento, muchos murieron intentándolo cruzar, tal vez aquellos en ese ultimo instante de sus vidas quisieron morir libres, talvez fue ese su último deseo de hombre, mujer o niño que con espíritu libertario se atrevió a cruzar la adoquinada pared de hormigón, esquivando las balas de unas cien metrallas que vomitaban muerte a discreción.
El Muro de Berlín cayó el 09 de Noviembre de 1989, pero no cayó por que si, como una cadena de naipes si no que una serie de acontecimientos conllevó a la crisis de la Unión Soviética que ya no podía sostener un sistema obsoleto, los alemanes la empezaron a destruir aquella madrugada a pedazos. La URSS desapareció y dio paso a la independencia de naciones que la conformaban.
Hace algunos años fui al conversatorio por la celebración de un aniversario más de la caída del “Muro de Berlín” que realizaba el diario la Tribuna en un hotel de Miraflores, estaba presente el embajador de Alemania en el Perú de aquel entonces, aquel diplomático sostenía que a pesar de los largos años que habían transcurrido desde la caída del Muro de Berlín, Alemania aun no lograba integrarse económica y socialmente por completo. El hoy congresista Mauricio Mulder también participó de aquella exposición, sostuvo que la caída del Muro de Berlín tuvo ideólogos en el mundo y mencionó a Margaret Teachert en Inglaterra, el Papa Juan Pablo II en el Vaticano y Ronal Reagen como presidente de los Estados Unidos.
El mundo desde entonces ha cambiando, Europa ya no es la misma, está integrada económica y políticamente por su Parlamento Europeo, así como por su sistema monetario, el Euro. Hoy la guerra fría se lee en libros de historia, en enciclopedias virtuales o se ve en producciones filmicas de espionaje. El mundo Islámico ha ingresado a la agenda mundial ya sea por los extremistas quienes son combatidos o por la gigantesca emigración de estos al viejo continente, la tecnología del internet que vio la luz precisamente como un invento bélico en plena guerra fría, hoy está en casi todos los hogares del mundo y hasta en celulares.
Alemania volvió ha ser una nación desarrollada, la lección a la humanidad que sacrificadamente se expone en los largos años que el muro detuvo la unidad y libertad de un pueblo, es que, aun a pesar de todos sus defectos la democracia sigue siendo el mejor sistema político que tenemos los seres humanos para vivir en paz y libertad, y el totalitarismo es la expresión pura de la locura, al pretender ponerle rejas al espíritu del hombre.
PYSN Editorial
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